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Altamira y los suelos calcáreos

A más de mil cien metros, los suelos de piedra caliza del Valle de Uco le dan al Malbec una frescura distinta.

Paraje Altamira, en el sur del Valle de Uco, es uno de esos lugares que marcan al vino. Está a más de mil cien metros de altura y sus suelos guardan piedra caliza, un detalle que en la copa se siente como frescura y como una textura de tiza.

El Malbec de Altamira no busca la potencia por la potencia. Tiene fruta negra y violetas, sí, pero también una tensión mineral que lo mantiene vivo y elegante. La altura le da noches frías, y esas noches guardan la acidez y el perfume.

Trabajar estos suelos pide paciencia. La caliza no perdona el apuro. Por eso las parcelas se eligen con cuidado y la crianza se toma su tiempo, para que la piedra hable sin que nada la tape.