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Cepas elegidas, una por una

El nombre no es casual. Brennan camina las hileras y elige a mano qué parcelas entran en cada vino.

El origen de todo está en una caminata. Antes de la cosecha, Brennan Firth recorre las hileras una por una y prueba la uva planta por planta. Donde la fruta le dice algo, marca la sección con un cordón de color. Esas marcas deciden qué entra en cada vino y cuándo se cosecha.

Es un trabajo lento y de detalle, muy distinto a cosechar un viñedo entero de una vez. La idea es simple. No todas las plantas de una parcela dan lo mismo, y elegir bien es la mitad del vino. El resto es no molestar demasiado a esa fruta que ya viene buena.

De ahí sale el nombre, Cepas Elegidas. Cada botella lleva adentro esa decisión hecha a mano, hilera por hilera, en los mejores rincones de Mendoza.